jueves, 25 de junio de 2026

Laertes, Eumeo y los Lotófagos.

Seguimos construyendo esta aventura y cosiendo cantos. Esta mañana empezamos con las actividades. Son seis recursos por los que irán pasando todos los aprendices de aqueos y aqueas. 

Tras las asambleas, uno de los grupos se acercó a la Huerta de Laertes. En la Odisea, Laertes es el anciano padre de Odiseo y rey legítimo de Ítaca. Tras abdicar al trono por la vejez y la larga ausencia de su hijo, se retiró a vivir como un humilde campesino, trabajando en su huerto y sufriendo profundamente por el destino de su familia.

Hoy conocemos la huerta y el rincón del compostaje. Colocamos unas estacas con los nombres de las plantas que encontramos y recogemos las patatas. 

También nos detenemos en el Corral de Eumeo. Es el leal porquero y mayoral de Odiseo en Ítaca. Cuida los bienes de su amo y hospeda al héroe disfrazado de mendigo sin saber su verdadera identidad. Está enfadado por que debe matar a sus cerdos para que se los coman los pretendientes de Penélope. 

Y como se los comieron todos, ahora solo tenemos patos, gallinas, ocas, conejos y la simpática cabra de nombre Jara. 

Los cogemos con respeto y cuidado, conocemos algunas de sus peculiaridades y les damos de comer. La oca es muy refunfuñona y aprendemos a tenerla a ralla haciéndonos pasar por gigantes. 

Otro de los grupos participo en la actividad denominada "El jardín de Homero". Leemos un pedacito de la Odisea, concretamente el capítulo donde llegan a la isla de Polifemo. 

Y antes, emulando la supuesta ceguera del supuesto autor de este poema épico, Homero, jugamos a dejarnos llevar por una cuerda con los ojos tapados con antifaces. 

Y elaboramos un simpático marcapáginas de un cíclope narigudo. 

Tras la merienda y el ratito de tiempo libre en el que comprobamos que cuanto más sencillos son los juguetes mas interesantes resultan, otro de los grupos pasa al taller sobre Los Viajes de Odiseo. A lo largo del verano recorreremos su epopeya realizando manualidades que tienen que ver con sus aventuras. 

En esta ocasión nos detenemos en la Isla de los Lotófagos. Allí vivía un pueblo pacífico que se alimentaba exclusivamente de la flor del loto, una planta con efectos narcóticos que causaba un estado de felicidad y hacía que quien lo probara perdiera la memoria y todo deseo de regresar a su hogar.

Hacemos una simpática flor de loto con papel blanco y verde. Y alguna de nuestras navegantes parece que se comió un ramo de flores de loto y se quedo más que tranqui. 


Pronto os contaremos el resto de las aventuras. Y así seguimos construyendo esta aventura y cosiendo cantos.

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