miércoles, 1 de julio de 2026

Nuevos aqueos llegan a Veguítaca.

Un segundo grupo de aqueos y aqueas llegan al Aula Rural de Ciempiés transformada en Veguítaca. 

Cuando llegan a esta Ítaca veguera y bajo la mirada del único ojo de nuestro gran cíclope, organizamos los tres grupos y nos reunimos en asamblea. Somos tres tripulaciones, los aqueos de Penélope, de Telémaco y de Ulises. 

Después de recoger los materiales recuperados para darles una segunda vida en los talleres y las fotos de esos inolvidables viajes de nuestros héroes y heroínas, realizamos una serie de juegos para conocernos un poquito. 

Antes presentamos el poema épico alrededor del cual transcurrirán nuestras andanzas y a su posible autor, el rapsoda Homero. 

Realizamos varios juegos que apuntan algunas aventuras de Odiseo. La pelota y el olvido, el cachiporrazo y Nadie, Me pica y los cerdos de Circe, la red y el viaje o los saludos donde aprendemos el significado de yasu, kalimera, kalispera y kalinichta. También hacemos el juego de buscar pareja usando unas fichas de las deidades griegas.

Luego, para dar comienzo a esta ida de olla, convocamos a Creófilo de Samos. Nos cuenta que este lugar ha sido creado por la magia de una antigua sociedad a la que pertenece, La Sociedad de los Homéridas. Es un antiquísimo clan de rapsodas en la isla de Quíos en Grecia. Los rapsodas o “cosedores de cantos” se dedican a recitar poemas, en este caso los del gran Homero. 

Quiere que conozcamos La Odisea, que nos convirtamos en aqueos o “compañeros y compañeras de Odiseo”. Y por el poder que atesora, convoca a dos personajes de este poema épico, un héroe y una heroína, a Telémaco y a Penélope que lucharon sin espadas para defender su palacio. 

Estos dos personajes nos cuentan que como Ulises regreso un poco "alterado" no sabían si realmente había vivido todas aquellas aventuras o se las había inventado. ¿Era un aventurero o un cuentista que se había imaginado mil historias mientas andaba por ahí perdido? Penélope, para salir de dudas decidió hacer el viaje de Ulises de ida y vuelta hasta Troya. Y así descubriría si sus aventuras eran verdaderas o fruto de su loca imaginación. Con un montón de amigas que se habían quedado viudas, se disfrazaron de marineros y con ayuda de su hijo Telémaco se lanzaron a la aventura portando una bandera blanca en son de paz. ¿Qué descubrieron...? 

Cuando estos personajes desaparecen, Creófilo de Samos nos habla de la importancia de la hospitalidad en la antigua Gracia, la "xenia". Y nos cuenta que son las tablillas de la hospitalidad. Se marcha recitando el inicio de la Odisea un tanto tuneado: "Háblame, Musa, del hombre de múltiples tretas que por muy largo tiempo anduvo errante, escondido tras una careta. Háblame Musa, de Odiseo el ingenioso; no hay escusa, conoce su viaje peligroso”

Volvemos a las asambleas para conocer cuales serán las actividades que vamos a realizar estos días.

Tras la merienda y después de remojarnos en la ola refrescante de Poseidón, realizamos una manualidad donde se muestra el mapa del viaje de Ulises, personajes de esta aventura y las islas por donde pasa. Es un bonito resumen de esta historia. 

Y realizamos nuestras tablillas de la hospitalidad que rompemos por la mitad. Una parte la dejamos en un cesto lleno de laurel que se llevará Creófilo de Samos y la otra la custodiaremos nosotros. 

Terminamos refrescándonos de nuevo y hablando de nuestras libretas viajeras. Nos despedimos declamando a coro nuestro lema: "Sea como sea, lucharé contra el viento y la marea. Y aunque difícil sea el camino alcanzaré mi destino. Sea como sea… ¡Sea la Odisea!"

martes, 30 de junio de 2026

Odiseo y No a la guerra.

Esta mañana ha finalizado el primer turno del verano, donde los aqueos y las aqueas han navegado por las páginas de la Odisea. 

Ayer se incorporaron algunos nuevos miembros a las tripulaciones a los cuales les dimos la bienvenida.

Nada más iniciar la mañana y ante los ojos del gran Cíclope, apareció Odiseo. Estaba abatido. Nos cuenta que la guerra de Troya le dejó sin ánimos y bastante trastornado. Su ardor guerrero le provocaba ahora mucha amargura. Incluso al llegar a su hogar no supo solucionar los problemas más que con tretas y la violencia. 

En el último canto Atenea le dice: "¡Hijo de Laertes, de linaje divino, Odiseo rico en ardides! Contente, abandona la lucha igual para todos, no sea que Zeus se irrite contigo". A partir de entonces decide abandonar las armas y hoy nos entrega su hacha enfundado en son de paz. 

No sabe si su viaje fue real o es fruto de una mente atormentada que inventa mil historias con tal de no enfrentarse con la realidad. En ese momento aparece su amada Penélope y le saca de dudas. Ella realizó el viaje de Odiseo acompañada por una tripulación de mujeres viudas de Ítaca. Y conoció todas las islas y personajes de su epopeya. Pero como iban en son de paz, el resultado fue muy diferente. 

Antes de marcharse, invitan a los habitantes de Veguitaca a decir no a las guerras. Y pare ello les insta a usar un símbolo, los juegos de corro donde miramos por los demás, donde juntos y juntas hacemos cosas más grandes que nuestro tamaño y que todos los tamaños. 

Cuando se marcha leemos un mensaje de Atenea, la diosa de la sabiduría, que nos habla con palabras sencillas y muy explicadas de los que significa una guerra para los niños y las niñas que la sufren. Luego iniciamos una ronda de juegos. Pasamos por tres estaciones donde con la ayuda de unos mapas marcamos distintos lugares en guerra. Y nos divertimos con distintos juegos de corro como símbolo de paz. 

Las sillas, el corro de sonidos, pato pato cua, el corro de culo, seguir al rey o los aplausos son algunos de ellos. 

Tras finalizar los juegos nos lavamos las manos y nos damos unos aplausos limpios. Y agradecemos esa merendilla tan rica que vamos a compartir. Y con la barriga llena bailoteamos un rato. 

Para terminar la mañana hacemos una chapa de "No a la guerra" y hacemos una pancarta contra las guerras. Además elaboramos una manualidad donde pegamos nuestro contrato de hospitalidad y en cuyo reverso recogemos las firmas de las amigas y amigos. 

Y así terminamos esta intensa jornada deseando vivir nuestras propias odiseas tranquilos y en paz.