Por Zeus que, si hay algo mejor que ser feliz es ser feliz en grupo. Este ha sido el lema del último día de este turno en Veguítaca.
Nuestro cíclope estaba despierto lo cual era una evidencia clara de que algunos personajes de la Odisea se presentarían ante nosotros. Y efectivamente eso fue lo que pasó.
Odiseo y su querida Penélope aparecieron discutiendo. Cosas de pareja. La cuestión es que Penélope ha regresado de un viaje en el que seguía la ruta de Odiseo. Se lanzó a la aventura con otras mujeres de Ítaca para saber si las islas y los personajes con los que se cruzó su marido eran ciertos o solo fruto de una trastornada imaginación.
Odiseo volvió muy afectado de un viaje en el que perdió a toda la tripulación tras una guerra en Troya donde los recuerdos se han transformado en remordimientos. Y su confusión le impedía saber si su viaje es real o solo narraciones inventadas para retrasar su regreso.
Y Penélope no le cuenta nada y el está impaciente. Poco a poco le va habla de ese viaje y le dice que las islas donde arribaron sus naves aparecen en los mapas y que son reales quienes las habitan. Pero ellas al ir en son de paz, al no portar la arrogancia de los héroes guerreros, no tuvieron incidentes desagradables.
En estas estaban cuando aparece Telémaco que, como un niño malcriado les interrumpe una y otra vez; su objetivo es que dejen de discutir y que le hagan caso y se pongan a jugar. Ante esta imagen tan alocada si Homero levantara la cabeza, volvería a la tumba con la mandíbula desencajada y ojiplático.
Al final les convence y cada personaje con su tripulación se enfrentan amigablemente en el Juego del Viaje de Odiseo. Todos juntos nos divertimos mucho y nos damos cuenta de que si hay algo mejor que ser feliz es ser feliz en grupo.
Cuando nos damos un aplauso por divertirnos juntos, nos preparamos para la merienda compartida. Damos las gracias a las familias por esas comiditas tan ricas que nos han regalado con el objeto de compartirlas.
Tras la merienda es el momento de la discoteca bajo la lluvia. Bailamos y jugamos mientras la manguera hace de las suyas. Y al final, para asentar los ánimos, Adri nos canta unas canciones con la guitarra.
Y para sorpresa de la mayoría, aparece Alcinoo rey de los feacios en la isla de Esqueria. Haciendo gala de su hospitalidad trae un obsequio para Cesar a quien se le saltan las lagrimas. Pobrecito, se está haciendo mayor. Mil gracias.
También Joel y León regalan a los monitores unas pulseras hechas con ellos y un corazón rojo. Mil gracias de nuevo.
Y Aroa que nos ha estado ayudando y su hermano José obsequian a todos los aqueos y aqueas a un polo flash. Son geniales.
El taller que hacemos al final dela mañana es un tres en raya donde Tres fichas corresponden a los rayitos de Zeus y las otras tres a la tripulaciones de Penélope, Telémaco y Odiseo que deben hacer línea a pesar de los designios caprichosos de los dioses.
En esa hoja donde luego nos firmarán los amigos y amigas, pegamos la tablilla que hicimos el primer día. Y repartimos los cuencos de cerámica que hicimos ayer.
En la asamblea final, Teresa comentó que lo que más le gustaba de estar en Veguítaca era disfrutar con los amigos y amigas de las actividades al tiempo que veía que los monitores se divertían a tope con lo que hacían. Esa sensación es un imprescindible para que todo funcione. En septiembre volveremos con más aventuras.






























































