viernes, 24 de julio de 2026

Eratóstenes y el cielo.

Esta mañana, tras el placido ratito de la matinal donde los más madrugadores comparten Veguítaca con los animales del corral de Eumeo, miramos al cielo. 

Los griegos sentaron las bases de la astronomía científica al abandonar explicaciones puramente mitológicas para buscar modelos geométricos y matemáticos que explicaran el cosmos. Transformaron la observación en una ciencia rigurosa, impulsando hitos como el cálculo de la circunferencia terrestre o las primeras teorías heliocéntricas.

Por eso, nada más llegar apareció Eratóstenes mientras sonaban Los Planetas del compositor inglés Gustav Holst.

Eratóstenes de Cirene (siglo III a. C.) fue un célebre matemático, astrónomo, geógrafo y poeta de la antigua Grecia, famoso principalmente por ser la primera persona en calcular la circunferencia de la Tierra con una precisión asombrosa para su época.

Nos habla también de Aristarco de Samos, el primero en proponer el modelo heliocéntrico, afirmando que la Tierra y los demás planetas giran alrededor del Sol.

Como sabe muchas cosas del cielo, nos recuerda que en agosto habrá un eclipse total de sol que podrá verse en algunos lugares de Iberia y nos explica en que consiste. 

Aunque es científico, le gusta narrar las historias escritas en el cielo a través de las constelaciones. Concretamente nos habla de Orión y su lucha con Escorpio. Finalmente nos recuerda que la contaminación lumínica nos está robando el cielo oscuro y las estrellas, ese patrimonio de todas y todos; nos invita a levantar la mirada y mirar hacia el cielo. 

cuando se marcha nos divertimos con una serie de juegos con los astros como protagonistas. En uno de ellos conocemos distintas constelaciones y tenemos que reproducirlas con pelotas amarillas en pedacitos de cielo. 

Otro consiste en correr y dar vueltas al tiempo que conocemos esos movimientos antihorarios de rotación y translación de la tierra alrededor del sol. Corremos por la elíptica de la tierra dándonos cuenta que no es una circunferencia sino una elipse con su afelio y su perihelio. Y nos mareamos un poco cuando incorporamos a este desplazamiento el de la rotación. 

También simulamos el trabajo de los astrónomos cazando estrellas de distintos colores con cazamariposas. 

Tras la merienda seguimos viajando por el cielo a través de dos manualidades. Y contaros que Lope y Tomás nos trajeron una deliciosa caja de galletas como despedida ya que la semana que viene no retornan a Veguítaca.

Hacemos una maqueta del sistema estrella - planeta - satélite. Y la segunda actividad es un divertido sistema para contemplar algunas constelaciones. 

Por cierto, tenemos una artista en el equipo. Aroa, que durante muchos años ha participado en estas escuelas de verano, en esta ocasión nos está ayudando haciendo de monitora. Y le ha regalado a Adri un dibujo guapísimo. 

Y hablando de estrellas, hoy nos despedimos de Paola, una monitora que se ha dedicado con profesionalidad y alegría a acompañar a los aqueos y aqueas por las páginas de la Odisea. Muchas gracias. 

jueves, 23 de julio de 2026

Poseidón y el respeto a los mares.

Hoy dedicamos la mañana al dios más refunfuñón del Olimpo, al que le amargó el viaje a Odiseo ¡Háblanos musa de Poseidón!

Poseidón es el dios olímpico griego del mar, las tempestades y los terremotos, también conocido como Neptuno en la mitología romana. Es el hermano de Zeus y Hades. Se cabrea con facilidad y está hecho un ligón, teniendo muchos amoríos. Su símbolo es el tridente, forjado por los cíclopes, con el que podía provocar desde maremotos hasta terremotos.

En la Odisea le hace la vida imposible a Odiseo. Su odio hacia él se desata cuando el héroe ciega a su hijo, el cíclope Polifemo. El dios del mar lo maldice, destruyendo casi toda su flota y provocando un viaje de diez años lleno de naufragios y tormentas.

Todo esto nos lo cuenta cuando abandona los cantos de la Odisea y se presenta ante nosotros. También nos dice, un poco enfadado, que estamos destrozando los mares. Debemos cambiar nuestra manera de relacionarnos con la naturaleza. Esquilmar a sus criaturas, envenenar sus aguas con vertidos de todo tipo es una estúpida manera de comprometer nuestro futuro. 

Cuando se marcha hacemos una currada manualidad con el mar mediterráneo como protagonista. Primero, con distintas tonalidades de azules, dibujamos el mar. Luego rasgamos el papel con las manos para que aparezca la espuma en el perfil de las olas. 

Aprendemos, con una cuartilla, a hacer un barquito de papel. Y le colocamos a un Odiseo muy particular ya que tiene nuestra cara. 

Finalmente hacemos que esta nave con tan singular tripulante, navegue el mar que hemos creado. 

Tras la merienda recibimos la furia de Poseidón y nos damos un buen remojón. 

Nos deslizamos por la pista enjabonada, nos divertimos arrojándonos agua de los barreños y flipamos con la magia de las pompas. Finalmente disfrutamos de la locura del cañón de espuma.

Después de cambiarnos envasamos la mermelada de manzana que hicimos durante estos días. Le colocamos un pedacito de papel de seda para que quede más mono y su etiqueta. 

Y mañana nos espera otro día especial con el que distorsionaremos la realidad.