jueves, 23 de julio de 2026

Poseidón y el respeto a los mares.

Hoy dedicamos la mañana al dios más refunfuñón del Olimpo, al que le amargó el viaje a Odiseo ¡Háblanos musa de Poseidón!

Poseidón es el dios olímpico griego del mar, las tempestades y los terremotos, también conocido como Neptuno en la mitología romana. Es el hermano de Zeus y Hades. Se cabrea con facilidad y está hecho un ligón, teniendo muchos amoríos. Su símbolo es el tridente, forjado por los cíclopes, con el que podía provocar desde maremotos hasta terremotos.

En la Odisea le hace la vida imposible a Odiseo. Su odio hacia él se desata cuando el héroe ciega a su hijo, el cíclope Polifemo. El dios del mar lo maldice, destruyendo casi toda su flota y provocando un viaje de diez años lleno de naufragios y tormentas.

Todo esto nos lo cuenta cuando abandona los cantos de la Odisea y se presenta ante nosotros. También nos dice, un poco enfadado, que estamos destrozando los mares. Debemos cambiar nuestra manera de relacionarnos con la naturaleza. Esquilmar a sus criaturas, envenenar sus aguas con vertidos de todo tipo es una estúpida manera de comprometer nuestro futuro. 

Cuando se marcha hacemos una currada manualidad con el mar mediterráneo como protagonista. Primero, con distintas tonalidades de azules, dibujamos el mar. Luego rasgamos el papel con las manos para que aparezca la espuma en el perfil de las olas. 

Aprendemos, con una cuartilla, a hacer un barquito de papel. Y le colocamos a un Odiseo muy particular ya que tiene nuestra cara. 

Finalmente hacemos que esta nave con tan singular tripulante, navegue el mar que hemos creado. 

Tras la merienda recibimos la furia de Poseidón y nos damos un buen remojón. 

Nos deslizamos por la pista enjabonada, nos divertimos arrojándonos agua de los barreños y flipamos con la magia de las pompas. Finalmente disfrutamos de la locura del cañón de espuma.

Después de cambiarnos envasamos la mermelada de manzana que hicimos durante estos días. Le colocamos un pedacito de papel de seda para que quede más mono y su etiqueta. 

Y mañana nos espera otro día especial con el que distorsionaremos la realidad. 

martes, 21 de julio de 2026

Manzanas de oro, Lemonopita griega, Pati y Paola

Esta mañana comenzamos festejando el cumple de una de las personas que hacen posible esta aventura, nuestra compañera Paola. Feliz cumpleaños. Gracias por los pasteles que has traído. 

Uno de los grupos se marcha tempranito de excursión hasta nuestros frutales. Paseamos a Jara, nuestra veterana cabra y recogemos manzanas. 

Nos imaginamos que vamos en busca de unas manzanas de oro capaces de otorgar la inmortalidad. Imitamos una de las hazañas de Heracles capaz de engañar a Atlas para conseguir su propósito. Estas manzanas estaban guardadas en un jardín en el fin del mundo, custodiadas por las ninfas Hespérides y un dragón de cien cabezas llamado Ladón.

Cuando regresamos, nos acercamos a la huerta de Laertes, el padre de Ulises. Recogemos calabacines, tomates, berenjenas, pepinos y pimientos. 




También entramos en el corral de Eumeo, el porquerizo fiel de Odiseo. Y allí conocemos mejor a los animales que lo habitan.




La cabra, los conejos, los patos, el ganso y las gallinas. Sara trepa hasta el ponedero para recoger los huevos. 




Tras la merienda uno de los grupos, en el "Taller de Penélope", nos relajamos viendo una película: "Pati y la furia de Poseidón". Como en los buenos cines, tenemos cartel, entrada y palomitas. 



La vida transcurre en paz en Yolcos, una hermosa y próspera ciudad portuaria de la antigua Grecia, cuando la población se ve amenazada por la ira de Poseidón. Una ratoncita y el gato que la adoptó ayudarán sin darse cuenta al viejo Jason y sus Argonautas en su plan para salvar la ciudad. Pero la operación les llevará a enfrentarse a las criaturas más peligrosas de la mitología.



Otro de los grupos, en el taller de "La Cocina de Euriclea", aprende una nueva receta griega. Elaboramos un rico dulce, la lemonopita. Es una tarta de yogurt y limón sin necesidad de horno. 




Mezclamos un kilo de yogurt griego natural con un par de cucharadas de leche condensada, una cucharada de miel y un par de sobres de azúcar vainillada. También añadimos el zumo de dos limones. 



Trituramos galletas integrales y rallamos un poco de cáscara de limón. En unos vasitos vamos poniendo capas de galleta y de la crema que hemos preparado. Al final espolvoreamos un poco de ralladura de limón. 



Aunque está más rico refrigerado, nos lo zampamos recién hecho para que el calor no lo eche a perder. 



Antes de esta elaboración, pelamos y troceamos las manzanas recogidas por la mañana. Las echamos en la olla con un poco de agua, canela y azúcar moreno (por cada kilo de manzana ponemos un cuarto de kilo de azúcar). La mermelada que así vamos ha elaborar, la envasaremos dentro de unos días. 




Comer manzanas no dan la inmortalidad, pero nos garantizan una vida muy saludable.