lunes, 13 de julio de 2026

Odiseo y la Paz

Este lunes lo hemos dedicado a la paz, a esa a la que nos conduce las palabras de Atenea en el último canto de la Odisea:

 “Dejad la espantosa guerra, gentes de Ítaca y vivid en paz”

Nada más llegar a Veguítaca, aparece ese del que hablan las musas, el de las mil tretas, el ingenioso Odiseo. Llega abatido, atormentado por el recuerdo de todas las luchas en las que ha participado con su arco, su espada y su hacha.

Nos habla de los horrores de la guerra en la que, tal vez unos más que otros, todos pierden. Y ha decidido que su hacha no vaya más a la lucha, nos invita a la paz. 

Trae un caballito de madera que le hizo a su hijo Telémaco hace tanto tiempo que casi ya no lo recuerda. Fue el que le dio la idea de ese otro caballo de madera, el obsequio lleno de engaño con el que terminó la batalla de Troya. Ahora, si alguien continuara su historia, su hacha no moldearía tristezas, su ingenio tallaría un mundo diferente. 

Nos deja el caballo de madera, su hacha enfundada y unos mensajes de Atenea invitándonos a ser héroes y heroínas de la paz. Y como símbolo nos invita a divertirnos con juegos de corro. 

Comenzamos así una ronda de seis juegos de corro. Cada uno mira a un lugar en el mundo en conflicto y nos invita a apreciar la suerte que tenemos de vivir en un lugar en paz. 

Jugamos a las sillas musicales, al corro de los cascabeles, a seguir al rey, las palmas, pato-pato-cua y el circulo de culo.

Después de darle al corro y aplaudirnos por jugar en buena sintonía, escribimos en un papel aquellas cosas que no nos gustan, malos rollos que deberíamos convertir en humo. Y tras jugar con el pelele que representa esas actitudes que no nos molan, aparece un extraño ser del inframundo, un secuaz de Hades.

Y con la antorcha que porta, quema los malos rollos.

Tras la merienda, recordamos ese caballo del que nos hablaba Odiseo y hacemos uno de papel. A partir de unas plantillas y con habilidad y paciencia elaboramos nuestros caballos de Troya. En ellos aparece el símbolo de la paz y el texto: "Que tu caballo de Troya esconda solo buenos deseos".

Y al final coloreamos con tizas un gran cartel con la frase "No a la guerra". 

Así finaliza esta mañana de lunes deseando vivir tranquilos y en paz. 

viernes, 10 de julio de 2026

La manzana de la discordia, otros mitos y pinchito horiatiki

Estos días nos acercamos a nuestro frutales al tiempo que hacemos lo propio a un famoso mito, el de la manzana de la discordia, un nuevo salseo del Olimpo. 

En la boda de Tetis y Peleo, no invitaron a Eris, la diosa de la discordia. Eris se presentó furiosa y lanzó una manzana de oro con la inscripción "a la más bella". Esto provocó una pelea entre las diosas Hera, Atenea y Afrodita. Zeus designó al príncipe troyano Paris para elegir a la ganadora, quien eligió a Afrodita a cambio del amor de Helena, lo que desencadenó la Guerra de Troya.

De camino, lanzamos a las naves de Odiseo a navegar por la misteriosa acequia Tarramonta. Un corcho y agua en movimiento y los aqueos y aqueas la flipan. Hay que empeñarse en lo analógico, en aquellas cosas sencillas que no se pueden encontrar en una pantalla. 

En los frutales contamos la historia de la manzana y su inscripción (en griego "Kallisti"). Y elaboramos un bonito marcapáginas con una manzana y un corazón. Nos reímos dejando que el rodar de un pero nos diga quien es la persona más bella. 

Recogemos manzanas, regamos algunos arbolitos y mostramos algo que muchos niños y niñas no han visto, los racimos de pistachos en un árbol. 

Antes de la merienda, otro grupo realiza una actividad centrada en los mitos griegos. Primero inventamos los nuestros con la ayuda de los dados cuentistas. 

Luego escenificamos un par de escenas de algún mito. Lo hacemos ante un fondo negro, con las únicas palabras de la narradora y con máscaras neutras, siendo fundamental la gesticulación. 

Finalmente vemos unos simpáticos videos que relatan de modo muy sencillo el viaje de Odiseo. 


Por último contaros que en la cocina de Euriclea estamos elaborando una colorida ensalada griega llamada Horiatiki que significa "campesina" o "del pueblo". 

La elaboramos con pepino, pepinillo, aceitunas negras, tomates cherry y trocitos del queso griego Feta. Este queso fresco que se cura en salmuera, se consumía ya en la antigua Grecia. 

Lo presentamos como simpáticas brochetas horiataki a las que ponemos un poquito e sal, aceite de oliva y orégano. Y se las zampan como si no hubiera un mañana. 

Ante este deseo no pongamos peros. A disfrutar de la vida y nada de discordias.