miércoles, 24 de junio de 2026

Hospitalidad, fuego y agua.


En estos tiempos donde se prioriza cualquier idea dejando de lado el valor de la hospitalidad, este termino ha sido el centro de interés de la mañana en Veguítaca. 




En las asambleas miramos las libretas viajeras y luego hicimos un nudo entre la pasada noche de San Juan y la Grecia antigua. El solsticio de verano era una fecha de gran importancia espiritual. Los antiguos griegos celebraban esta fecha rindiendo culto a Apolo y a Helios. Para honrar a estos dioses y asegurar la vitalidad del astro rey, encendían grandes hogueras en las montañas y plazas. El fuego se entendía como un elemento purificador y de protección frente a los malos espíritus y la mala suerte.



Invocamos a Creofilo de Samos que nos habla de la importancia de acoger a quien nos necesita, del poder de "la xenis", un elemento muy importante en la Odisea. Narra la existencia de los contratos de hospitalidad. Quienes lo hacían escribían sus nombres en una tablilla de metal, luego la rompían por la mitad y guardaba cada uno una parte. Luego nos hemos tomado la licencia de pensar que al finalizar esa estancia, aquellas tablillas se quemaban o fundían, liberando a esas gentes de aquel vínculo. 




Los aqueos y aqueas de Veguítaca hace su tablilla de hospitalidad, poniendo en el su nombre. Y lo parten por la mitad. El gran cíclope custodiará una parte y la otra nos las quedaremos en las asambleas. 



Hay dos aspectos importantes en la buena convivencia. Uno ser capaces de hacer cosas juntos pensando en la colectividad; otro dejar atrás los malos rollos para que no fastidien las buenas relaciones. Por esa razón, realizamos juegos cooperativos con la capa de colores de Apolo.




Además, escribimos los malos rollos en un papel, los manteamos y luego dejamos que el fuego los convierta en humo (perdón por contribuir a la huella ecológica).





Tras la merienda en la que la morera sonríe de nuevo al acoger a esta pandilla de mirlos, Poseidón toma el mando. Y, a su salud, nos damos un buen remojón. 




Jugamos con los barreños de agua, la pista deslizante, las pompas y, finalmente con el cañón de espuma. Y resistimos todas las inclemencias de la furia de Poseidón; realmente el no está enfadado con nosotros ya que somos cordiales con nuestro gran Cíclope. Sabéis que su cabreo superlativo con Odiseo fue por que cegó el ojo de su hijo Polifemo. 





Para finalizar, contamos con un joven cosedor de versos, con Telmo que nos narra dos mitos griegos. 


Una mañana muy intensa y divertida donde le damos la vuelta a la realidad. 

martes, 23 de junio de 2026

Comienza "Menuda Odisea"

Este verano el Aula Rural se convierte en Veguítaca, donde de un modo divertido reviviremos las aventuras y desventuras de Odiseo el ingenioso. 

Por la mañana, y ante la mirada del único ojo de nuestro gran cíclope, organizamos los tres grupos y nos reunimos en asamblea. Somos tres tripulaciones, los aqueos de Penélope, de Telémaco y de Ulises. 

Después de recoger los materiales recuperados para darles una segunda vida en los talleres y las fotos de esos inolvidables viajes de nuestros héroes y heroínas, realizamos una serie de juegos para conocernos un poquito. 

Antes presentamos el poema épico al rededor del cual transcurrirán nuestras andanzas y a su posible autor, el rapsoda Homero. 

Realizamos varios juegos que apuntan algunas aventuras de Odiseo. La pelota y el olvido, el cachiporrazo y Nadie, Me pica y los cerdos de Circe, la red y el viaje o los saludos donde aprendemos el significado de yasu, kalimera, kalispera y kalinichta. También hacemos el juego de buscar pareja usando unas fichas de las deidades griegas.

Luego, para dar comienzo a esta ida de olla, convocamos a Creófilo de Samos. Nos cuenta que este lugar ha sido creado por la magia de una antigua sociedad a la que pertenece, La Sociedad de los Homéridas. Es un antiquísimo clan de rapsodas en la isla de Quíos en Grecia. Los rapsodas o “cosedores de cantos” se dedican a recitar poemas, en este caso los del gran Homero. 

Quiere que conozcamos La Odisea, que nos convirtamos en aqueos o “compañeros y compañeras de Odiseo”. Y por el poder que atesora, convoca a dos personajes de este poema épico, un héroe y una heroína, a Telémaco y a Penélope que lucharon sin espadas para defender su palacio. 

Estos dos personajes nos cuentan que como Ulises regreso un poco "alterado" no sabían si realmente había vivido todas aquellas aventuras o se las había inventado. ¿Era un aventurero o un cuentista que se había imaginado mil historias mientas andaba por ahí perdido?. Para salir de dudas decidió hacer el viaje de Ulises de ida y vuelta hasta Troya. Y así descubriría si sus aventuras eran verdaderas o fruto de su loca imaginación. Con un montón de amigas que se habían quedado viudas, se disfrazaron de marineros y con ayuda de su hijo Telémaco se lanzaron a la aventura portando una bandera blanca en son de paz. ¿Qué descubrieron...? 

Cuando estos personajes desaparecen, volvemos a las asambleas para conocer cuales serán las actividades que vamos a realizar estos días.


Tras la merienda y después de remojarnos en la ola refrescante de Poseidón, realizamos una manualidad donde se muestra el mapa del viaje de Ulises, personajes de esta aventura y las islas por donde pasa. Es un bonito resumen de esta historia. 



Terminamos hablando de nuestras libretas viajeras y nos despedimos declamando a coro nuestro lema:
"Sea como sea, lucharé contra el viento y la marea. Y aunque difícil sea el camino alcanzaré mi destino. Sea como sea… ¡Sea la Odisea!"

viernes, 5 de septiembre de 2025

Adiós a Mundo Bosque.

Última jornada de la escuela de verano Mundo Bosque. Y todos los finales, cuando el camino ha sido muy satisfactorio, tienen que ser una fiesta. 

Lo primero que hacemos, tras el saludo a la montaña, es mirar a una gran montaña: Sierra Nevada. Y recordamos al ser mitológico que dicen que las protegen y nos avisa de sus peligros. La alta montaña es de infinita belleza pero es un paisaje duro e imprevisible. Lo imaginan y lo dibujan.

Convocamos por última vez a el yokai Contador de Historias. Nos habla de que por el poder que le concede la naturaleza, Mundo Bosque va a desaparecer; solo permanecerá en nuestros recuerdos y en un rinconcito de nuestro corazón. Y que todos los finales tienen la belleza de ser el inicio de algo nuevo. 

Nos nombra Hijos e Hijas del Bosque y nos invita a un nuevo reto: recoger basura por los caminos de la Vega. 

Nos ponemos en marcha y con guantes en las manos, bolsas de basura y las carretillas, nos lanzamos voluntariosos a limpiar los caminos. ¡Y recogemos 48 kilos de basuras! Tenemos que estar muy satisfechos. Aprendemos que no solo hay que quejarse sino que debemos que entrar en acción. 

Y con las manos bien limpias, toca la merienda compartida. Agradecemos a las familias las viandas tan ricas que nos han regalado y ¡A comer!

Luego nos remojamos un poco y a darle al esqueleto. Montamos una rave veguera muy divertida. 

Realizamos la última manualidad. Con unas fotos que nos hicimos los anteriores días, montamos un simpático retrato en el que nos ve colgando de un árbol. Y en su reverso, nos firman los amigos y las amigas. 

Cuando estamos despidiéndonos, aparecen dos nuevos personajes. Vienen de una isla griega, de los Bosques de Ogigia. Son heraldos que vienen a anunciarnos que al año que viene viviremos una gran aventura en "Menuda Odisea".

Cerramos estas ventanas dando las gracias a las familias; es un privilegio contar con vuestra confianza y complicidad en la tarea de aportar un granito de arena en la formación integral de los niños y las niñas. 

Un kodama habita en vuestros corazones.