miércoles, 15 de julio de 2026

Talía y Melpómene

Llegamos al último día del turno en el que muchos aqueos y aqueas abandonarán Veguítaca. Esta realidad, como tantas otras tiene dos caras: la alegría y la tristeza. Nosotros y nosotras debemos aprender a gestionar bien estas dos musas del teatro griego que nos acompañaran de por vida. A Talía y Melpómene dedicamos esta jornada. 

Nada más llegar nos visita Odiseo. Nos da las gracias por dedicar una de las mañanas a festejar la concordia y la paz. Y nos comenta que está confuso. Es un héroe o un cuentista. Todas esas aventuras que narran los cosedores de versos son ciertas o fruto de su imaginación.

Aparece su amada Penélope y le saca de dudas. Ella con una tripulación de mujeres hicieron su viaje y dieron certeza a lo contado por Odiseo. Encontraron esas islas y personajes de sus relatos. Pero al ir en paz y sin la amargura de la guerra, lo que les ocurrió fue muy diferente.

Cuando se marcha, Odiseo nos invita al Festival de Teatro Griego de Veguítaca que será guiado por dos musas presentes en sus relatos: Talía y Melpómene.

Talía, la Musa de la Comedia es una joven risueña, alegre y burlona. Melpómene, la Musa de la Tragedia, símbolo del drama de la vida, es seria y severa. Ambas presentan el Festival de teatro entre sonrisas y lamentos. 

Participan las tres tripulaciones, representando fragmentos de tres mitos: Teseo y el Minotauro, Los trabajos de Hércules y Prometeo el ladrón del fuego. Trabajan con mímica, máscaras neutras y una narradora. Y lo hacen genial. 

Después la esperada merienda compartida. Agradecemos a las familias su compromiso y las ricas viandas con las que nos obsequian. 

Durante el ratito de tiempo para música y bailoteos, viene una grúa para llevarse nuestra antigua furgoneta al desguace. De nuevo... tragedia o comedia. 

Para terminar, en una cartulina donde recogeremos las firmas de las amigas y amigos, pegamos la entrada al teatro y nuestro contrato de hospitalidad. 

Nuestra última actividad es un taumatropo  donde engañamos a nuestra vista y unimos las máscaras de Talía y Melpómene. La vida misma. 

Que paséis un feliz verano. Por cierto, nuestros forofos y forofas de la roja se hacen una foto con una gallina que representa el gallo francés que ayer domamos. Co,co,co, comedia o tragedia. 

lunes, 13 de julio de 2026

Odiseo y la Paz

Este lunes lo hemos dedicado a la paz, a esa a la que nos conduce las palabras de Atenea en el último canto de la Odisea:

 “Dejad la espantosa guerra, gentes de Ítaca y vivid en paz”

Nada más llegar a Veguítaca, aparece ese del que hablan las musas, el de las mil tretas, el ingenioso Odiseo. Llega abatido, atormentado por el recuerdo de todas las luchas en las que ha participado con su arco, su espada y su hacha.

Nos habla de los horrores de la guerra en la que, tal vez unos más que otros, todos pierden. Y ha decidido que su hacha no vaya más a la lucha, nos invita a la paz. 

Trae un caballito de madera que le hizo a su hijo Telémaco hace tanto tiempo que casi ya no lo recuerda. Fue el que le dio la idea de ese otro caballo de madera, el obsequio lleno de engaño con el que terminó la batalla de Troya. Ahora, si alguien continuara su historia, su hacha no moldearía tristezas, su ingenio tallaría un mundo diferente. 

Nos deja el caballo de madera, su hacha enfundada y unos mensajes de Atenea invitándonos a ser héroes y heroínas de la paz. Y como símbolo nos invita a divertirnos con juegos de corro. 

Comenzamos así una ronda de seis juegos de corro. Cada uno mira a un lugar en el mundo en conflicto y nos invita a apreciar la suerte que tenemos de vivir en un lugar en paz. 

Jugamos a las sillas musicales, al corro de los cascabeles, a seguir al rey, las palmas, pato-pato-cua y el circulo de culo.

Después de darle al corro y aplaudirnos por jugar en buena sintonía, escribimos en un papel aquellas cosas que no nos gustan, malos rollos que deberíamos convertir en humo. Y tras jugar con el pelele que representa esas actitudes que no nos molan, aparece un extraño ser del inframundo, un secuaz de Hades.

Y con la antorcha que porta, quema los malos rollos.

Tras la merienda, recordamos ese caballo del que nos hablaba Odiseo y hacemos uno de papel. A partir de unas plantillas y con habilidad y paciencia elaboramos nuestros caballos de Troya. En ellos aparece el símbolo de la paz y el texto: "Que tu caballo de Troya esconda solo buenos deseos".

Y al final coloreamos con tizas un gran cartel con la frase "No a la guerra". 

Así finaliza esta mañana de lunes deseando vivir tranquilos y en paz.