viernes, 4 de septiembre de 2026

Alcinoo, Eumeo, Laertes y Euriclea.

A estos personajes de la Odisea dedicamos las actividades que a continuación os contaremos. 

Alcinoo, rey de los Feacios, era muy aficionado a los juegos atléticos. En este taller nos ponemos a jugar con las páginas de este poema épico. 

En esta ocasión afinamos la puntería intentando atinarle al ojo de nuestros divertidos cíclopes. También intentamos hundir la flota de los aqueos de Odiseo como si fuésemos Lestrigones enojados. 

Nos acordamos de Caribdis y Escila. Estos aros cooperativos con los que capturamos a los barcos nos recuerdan a ese torbellino implacable que se tragaba a las naves que se acercasen. Y para que las seis cabezas de Escila no devorase a nuestros marineros, jugamos a estas carreras de naves. 

Nos acercamos al huerto de Laertes, el padre de Odiseo que dedica sus últimos años de su vida a la tranquilidad de su pedazo de tierra. 

Conocemos el rincón del compostaje y las lombrices de tierra. Y olemos las distintas aromáticas del huerto (romero, salvia, orégano, hierbaluisa, tomillo....).

Recogemos algunas berenjenas y los más intrépidos prueban los rojos y picantes pimientos. 

Nos acercamos al azufaifo y recogemos sus saludables frutos. El azufaifo (Ziziphus lotus), también conocido como jinjolero o dátil chino, es un árbol o arbusto pequeño y espinoso que produce un fruto comestible llamado azufaifo. Su alto contenido de vitamina C ayuda a combatir infecciones. Y reduce el estrés y mejora el sueño.

En el Canto IX de la Odisea, Odiseo y sus hombres llegan a las costas del norte de África, al país de los lotófagos. Aunque los griegos usaban la palabra lotos para referirse a varias plantas, los historiadores y botánicos sostienen que el "loto" homérico era en realidad el azufaifo silvestre.

Y disfrutamos de los animales del corral del leal porquerizo de Odiseo, su amigo Eumeo. Los conocemos y les damos de comer. Recogemos los huevos de las gallinas. 

Destacamos el valor de los animales domésticos y la necesidad de que su crianza no sea una crueldad. Aprendemos de las gallinas, los patos, la oca, los conejos y la cabra Jara. 

Y para finalizar os contamos que hemos prendido de la cuidadora de Telémaco y Odiseo, la anciana Euriclea. En su taller nos dedicamos a cocinar.

Hacemos y nos comemos un saludable y rico postre griego, el yogurt griego con miel y nueces. 

La principal diferencia entre el yogur normal y el yogur griego tiene que ver con su proceso de filtrado, la textura resultante y el contenido de proteínas. El yogur griego se escurre más tiempo para quitar el suero líquido, lo que lo hace mucho más espeso, rico en proteínas y bajo en azúcares o lactosa en comparación con el yogur normal.

Con las peras que recogimos de nuestros frutales hacemos mermelada. Las pelamos, las cortamos en trocitos y las ponemos a cocer con azúcar moreno y el jugo de un limón. Para darle un toque griego, le añadimos clavo y canela. 

En la antigua Grecia, la pera era considerada un manjar divino y un símbolo de fertilidad. Aunque ocupaba un lugar secundario en la dieta diaria en comparación con los higos o las uvas, su valor cultural era inmenso.

Por último, preparamos polos de limón que nos zamparemos el último día. 

jueves, 3 de septiembre de 2026

Tántalo, peras, vacas y llavero de Penélope.

En el tercer día en Veguítaca comenzamos con los juegos y talleres por los que irán pasando las distintas tripulaciones. Os iremos contando estas actividades. Pero primero le damos la bienvenida a Irene y a Emma. 

En el taller "La Isla de Homero", nos acercamos al mito del suplicio de Tántalo al que Odiseo ve en los Prados Asfódelos en el Hades. Y pare ello nos vamos de paseo a nuestros frutales donde regamos y recogemos alguna manzana y muchas peras. 

En la Odisea, las peras son un regalo de los dioses o “dónon theón”. Aparecen en los huertos del rey Alcínoo y de Laertes. Y también son parte del terrible castigo de Tántalo. 

La pena de Tántalo es un famoso castigo de la mitología griega que simboliza la frustración eterna de desear algo que está muy cerca pero que nunca se puede alcanzar. 

Zeus condenó al rey Tántalo a los rincones más profundos del inframundo, el Tártaro. Su tortura consistía en estar sumergido en un lago hasta la barbilla, pero cuando intenta beber, el agua se retira. Sobre él cuelgan ramas con peras exquisitas, pero cuando estira la mano, el viento las aleja.

Y es que este rey robó a los dioses y contó sus secretos. E incluso algunos dicen que ¡cocinó a su propio hijo para engañarles! 

Hacemos un marcapáginas en el que se ve a este rey intentando alcanzar una pera bajo la mirada severa de Zeus. 

Tras la merienda, realizamos el "Taller de Penélope" o del arte en la Odisea. Es famoso su intento de retrasar la decisión de elegir a un pretendiente tejiendo y destejiendo el sudario de Laertes. 

Pues con lanas realizamos un bonito llavero que podemos colgar en una llave de la casa. En la Odisea el regreso al hogar o "Nóstos" es un sentimiento muy importante.

Hacemos un borlón con lanas grises ayudándonos de dos cartulinas y un pompóm con dos aros en los que enrollamos lanas azules y moradas. Es un taller que requiere de habilidad y sobre todo paciencia. Ayudándonos unos a otros conseguimos el reto. 

Por último hoy os contamos lo que hemos hecho en el taller "El Viaje de Odiseo". 

Realizamos un calendario escolar decorado con una simpática vaca que nosotros no nos vamos a comer. Y es que si comemos menos carne Helios y Gea, la diosa de la tierra, nos lo agradecerán.

Las vacas sagradas pertenecen a Helios, el dios del Sol. La maga Circe advierte a Odiseo que no deben tocar el ganado divino bajo ninguna circunstancia. Agotados, los hombres convencen a Odiseo para encallar en la isla de Trinacia, bajo la promesa de no tocar los animales. Un mes de tormentas y vientos desfavorables les impide marcharse, provocando que se agoten todas sus provisiones de comida. 

Mientras Odiseo duerme, su tripulación prefiere el riesgo del castigo divino antes que morir de hambre y sacrifica a las mejores vacas. Al enterarse de la ofensa, Helios exige venganza a Zeus. Cuando el barco vuelve a hacerse a la mar, Zeus cumple su promesa y lanza un rayo devastador que destruye la nave por completo. Toda la tripulación, excepto Odiseo, muere en el mar.

Les costó caro el filete de ternera. Mañana os contamos más.