lunes, 20 de julio de 2026

El arco de Penélope, Escila y Caribdis y las sirenas.

Entre estas dos fotografías han pasado 16 años. En ambas ocasiones celebramos la alegría colectiva de alcanzar una estrella. Y es genial. Pero ¿no os parece que si pudiéramos poner tanta pasión colectiva en otros asuntos, seríamos capaces de cambiar el mundo? Mientras tanto, disfrutemos de estas alegrías. 

Hoy os contamos algunas de nuestras aventuras, día en el que se incorporaron algunos niños y niñas nuevos a Veguitaca. 

El la actividad la Isla de Homero, recordamos el Canto XXI de la Odisea. En este episodio, conocido como "El certamen del arco", Penélope propone un concurso para elegir a su nuevo esposo: los pretendientes deben ser capaces de tensar el arco de Ulises y disparar una flecha atravesando el ojo de doce hachas alineadas.

Primero leemos ese fragmento y luego probamos nuestra pericia con el arco. Y se les da fenomenal. 

Luego hacemos un marcapáginas bien guapo de una flecha atravesando unos aros elaborados con pajitas cortadas. 

Mientras tanto, en la actividad los Juegos de Alcinoo, nos acordamos de Escila y Caribdis. Son dos monstruos marinos de la mitología griega situados en orillas opuestas de un estrecho canal de agua, tan cerca que los marineros intentando evitar a Caribdis terminarían por pasar muy cerca de Escila o viceversa. Aparecen en el Canto XII de la Odisea.

Mientras que Escila vivía en los acantilados, tenía doce patas y seis cuellos largos y devoraba a quien osara acercarse. Caribdis tragaba una gran cantidad de agua tres veces al día para devolverla otras tantas veces, formando un peligroso remolino que absorbía todo cuanto estaba a su alcance.

Jugamos al remolino devorador de barcos, a pasar bajo las cabezas de Escila, a esquivar a los monstruos del estrecho de Mesina y a las carreras de naves.

Al final imaginamos a estos seres mitológicos y los dibujamos. 

Tras la merienda un grupo participa en los talleres de Los Viajes de Odiseo. En esta ocasión también nos perdemos en las páginas del Canto XII para encontrarnos ahora con las sirenas. 

En La Odisea, las sirenas no son mujeres con cola de pez, sino seres híbridos con cuerpo de ave y rostro de mujer. Viven en una isla rodeada de cadáveres y atraen a los marineros con un canto hipnótico y engañoso para que pierdan el rumbo y mueran. Ya veis, un poco menos cuquis. 

Hacemos una manualidad a partir de un rollo de cartón. Con la ayuda de unos moldes hechos para la ocasión, lana y ojos de manualidades, elaboramos una sirenas donde se une la imagen de la sirena convencional con la terrible criatura de la Odisea.

Mañana os contamos más con la ayuda de las musas que nos inspiran todas estas flipadas. 

viernes, 17 de julio de 2026

Alcinoo y juegos del viaje de Odiseo.

En las asambleas leemos las historias y vemos los fantásticos dibujos de las libretas viajeras. Y comentamos las fotografías que algunos aqueos y aqueas han traído de sus particulares odiseas. 

Este viernes lo dedicamos en Veguítaca a juegos relacionados con el increíble viaje de Odiseo, una aventura ante la cual es imposible no alucinar. 

Como alucinamos cuando sale Alcinoo. ¡Qué porte! ¡Qué prestancia! ¡Qué oratoria!

En la Odisea, Alcínoo es el rey de los feacios en la isla de Esqueria. Es famoso por brindar hospitalidad a Odiseo tras su naufragio, escucharlo relatar sus aventuras y finalmente proporcionarle una tripulación y una nave rápida para que el héroe pudiera regresar a Ítaca.

El monarca acogió al náufrago después de que su hija, la princesa Nausícaa, lo encontrara en la costa y lo llevara al palacio. En agradecimiento, Odiseo narra gran parte de sus viajes (desde la caída de Troya hasta la isla de Ogigia) en los famosos banquetes celebrados en la corte de Alcínoo. Y luego este rey organizó unos juegos atléticos en su honor. Nos invita a participar en estos juegos, en esta ocasión dedicados a las aventuras de Odiseo. 

Viajamos a la isla de los cíclopes donde intentamos atinarle en el ojo a Polifemo y hacemos de lestrigones lanzando pelotas para hundir a la flota de los griegos. 

En la isla delas sirenas intentamos navegar sin escuchar el cascabel de sus voces y soplamos con la fuerza del dios Eolo. 

El la isla de los lotófagos jugamos con un mémori divino para no perder la memoria y Circe nos convierte en animales haciendo gala de sus poderes propios de una gran hechicera. 

Tras la merienda recordamos que el apoyo de Alcinoo a Odiseo enfureció al dios Poseidón, quien en represalia terminó convirtiendo la nave de los feacios en piedra a la vista de todos. Y nos sometemos a su furia. Poseidón nos condena a un buen remojón. 

Jugamos con el agua de los barreños, danzamos bajo la espuma y buscamos el garfio del malhumorado dios de los mares.

Y nos vamos a casa tras gritar nuestro lema basado en una máxima de los aqueos y aqueas: Fortis Fortuna Adiuvates, la suerte ayuda a los audaces. Se lo dedicamos a la España, a la roja.