Eolo es, en la mitología griega, el dios o señor de los vientos. Gobernaba desde la isla flotante de Eolia, donde mantenía todos los vientos encerrados en una cueva o un odre, liberándolos únicamente por orden de Zeus o para ayudar a los marineros.
Su mito más famoso ocurre en la Odisea de Homero, donde le entrega a Ulises una bolsa con los vientos adversos para ayudarle a volver a Ítaca.
Pues a este personaje es al que dedicamos parte del día, inspirando dos actividades. En los Juegos de Alcinoo, las dinámicas tienen que ver con el habitante de Eolia.
Jugamos a mover barquitos de papel con la ayuda del viento o a desplazar botones con nuestros soplidos.
Nos divertimos con las carreras de vasos que se mueven por un hilo propulsados por estos pequeños y pequeñas Eolos y Eolas. También jugamos con los pañuelos que en el aire tiene caprichosos movimientos.
Al final y con el propósito de bajar las pulsaciones, imaginamos a Eolo y lo dibujamos.
Tras la merienda, el taller El Viaje de Odiseo, desembarca en Eolia. Hacemos dos talleres que tienen al aire como protagonista.
A partir de rollos de cartón hacemos mangas de viento. Decoramos el cartón y en la base le colocamos cintas de papel de seda de distintos colores. Lo sostenemos con unas cuerdas atadas a un palito.
Y luego las probamos con el odre de los vientos y con nuestro movimiento.
También hacemos un instrumento de viento muy carnavalero, una turuta. Le colocamos un cordel decorado con cuentas de madera para colocarla en nuestra muñeca. Y, para vuestra desgracia, les enseñamos a hacerlas sonar.
Penélope se vio obligada a prometer que se casaría cuando terminase el sudario de Laertes; lo venía tejiendo desde hace tres años, pues lo que tejía de día lo deshacía durante la noche; así pudo burlar a los pretendientes hasta que fue descubierta.
Este fragmento de la Odisea nos invita en El taller de Penélope, ha realizar unos telares. El soporte lo hacemos con cartones agujereados en los que trazamos la urdimbre. Y luego vamos trenzando poco a poco las lanas de colores. Arriba, abajo, arriba, abajo.
Con paciencia y la ayuda de los y las titanes, conseguimos magníficos trabajos.

























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