viernes, 10 de julio de 2026

La manzana de la discordia, otros mitos y pinchito horiatiki

Estos días nos acercamos a nuestro frutales al tiempo que hacemos lo propio a un famoso mito, el de la manzana de la discordia, un nuevo salseo del Olimpo. 

En la boda de Tetis y Peleo, no invitaron a Eris, la diosa de la discordia. Eris se presentó furiosa y lanzó una manzana de oro con la inscripción "a la más bella". Esto provocó una pelea entre las diosas Hera, Atenea y Afrodita. Zeus designó al príncipe troyano Paris para elegir a la ganadora, quien eligió a Afrodita a cambio del amor de Helena, lo que desencadenó la Guerra de Troya.

De camino, lanzamos a las naves de Odiseo a navegar por la misteriosa acequia Tarramonta. Un corcho y agua en movimiento y los aqueos y aqueas la flipan. Hay que empeñarse en lo analógico, en aquellas cosas sencillas que no se pueden encontrar en una pantalla. 

En los frutales contamos la historia de la manzana y su inscripción (en griego "Kallisti"). Y elaboramos un bonito marcapáginas con una manzana y un corazón. Nos reímos dejando que el rodar de un pero nos diga quien es la persona más bella. 

Recogemos manzanas, regamos algunos arbolitos y mostramos algo que muchos niños y niñas no han visto, los racimos de pistachos en un árbol. 

Antes de la merienda, otro grupo realiza una actividad centrada en los mitos griegos. Primero inventamos los nuestros con la ayuda de los dados cuentistas. 

Luego escenificamos un par de escenas de algún mito. Lo hacemos ante un fondo negro, con las únicas palabras de la narradora y con máscaras neutras, siendo fundamental la gesticulación. 

Finalmente vemos unos simpáticos videos que relatan de modo muy sencillo el viaje de Odiseo. 


Por último contaros que en la cocina de Euriclea estamos elaborando una colorida ensalada griega llamada Horiatiki que significa "campesina" o "del pueblo". 

La elaboramos con pepino, pepinillo, aceitunas negras, tomates cherry y trocitos del queso griego Feta. Este queso fresco que se cura en salmuera, se consumía ya en la antigua Grecia. 

Lo presentamos como simpáticas brochetas horiataki a las que ponemos un poquito e sal, aceite de oliva y orégano. Y se las zampan como si no hubiera un mañana. 

Ante este deseo no pongamos peros. A disfrutar de la vida y nada de discordias. 

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