jueves, 2 de julio de 2026

Alcínoo, los juegos atléticos y Poseidón.

Esta mañana, en las asambleas estuvimos viendo las libretas viajeras. Además, los niños y niñas que trajeron fotos de sus particulares odiseas, nos las enseñaron. Es precioso y una fortuna que tan chicos ya estén viendo mundo; eso nos abre la mente y nos protege de la cortedad de miras. 

Y luego, como el gran cíclope estaba despierto, sabíamos que algún personaje abandonaría las páginas de la Odisea. Ante nosotras y nosotros apareció Alcínoo. Es el rey de los feacios en la isla de Esqueria, el generoso anfitrión que acoge a Odiseo tras su naufragio, lo escucha relatar sus aventuras y le proporciona una tripulación y regalos para que finalmente pueda regresar a su hogar en Ítaca.

Nos invita a unos juegos atléticos como los que festejó en honor del viajero de las mil tretas. Además nos cuenta, no con ciertas dificultades, que el ganador no tenía como premio una medalla; les hacían coronas de laurel, apio o olivo. 

Y nos trae limones para que repongamos fuerzas con una limonada con hierba buena. Se va al grito de "¡Alucino con Alcinoo!"

Realizamos entre todos la limonada y comienzan los juegos. 

Pasamos por tres estaciones. Lanzamientos de jabalina y disco, carreras de relevos y saltos. Lo damos todo para demostrar que no somos feuchos, sino tan fuertes como los feacios. 

Y tras la merienda los vientos los domina el dios de los mares. Y comienza el refrescón de Poseidón.

Nos divertimos con barreños llenos de agua y el cañón de espuma. 

Terminamos esta ajetreada jornada refrescando nuestros cuerpos cansados con un isotónico de los dioses, con una olímpica limonada. 

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