Nada más iniciar la mañana nos sorprendió Joaquín y María con un precioso regalo: las alucinantes plumas del pavo real.
Hoy disfrutamos del cine de verano Verne. Estuvimos viendo "La invención de Hugo" una mágnifica película de Martin Scorsese, basada en el libro La Invención de Hugo Cabret, del autor Brian Selznick. El cartel de la peli lo sostiene nuestro Hugo, un caballero con mucha invención.
Cuenta la
historia de Hugo Cabret , un niño huérfano que vive oculto en la
estación de tren de París, en el año 1930. Hijo de un relojero, y
habiendo heredado su habilidad con la precisión para las máquinas,
intentará reconstruir un autómata que dejó incompleto su progenitor. Lo
hará acompañado de una excéntrica niña y de un viejo juguetero que no es
otro que George Méliès.
Antes y después eleboramos dos manualidades en papel. Recordando al autómata de la película, hicimos un robot escalador. Y como esto vá del origen del cine, nos trabajamos nuestro zootropo.
El zoótropo es una máquina creada en 1834 por William George Horner, compuesta por un tambor circular con unos cortes, a través de los cuales mira el espectador para que los dibujos dispuestos en tiras sobre el tambor, al girar, den la ilusión de movimiento.
Fue un juguete muy popular en la época y uno de los avances hacia la aparición del cine que se crearon en la primera mitad del siglo XIX. Supuso una inspiración para la creación de lo que hoy conocemos como cine ya que es el mismo principio, una sucesión de imágenes que cuentan una historia.
Y terminamos la mañana resfrescándonos con un rico rico polo de limón.
Hoy comenzamos a elaborar nuestro teatro de sombras.
Las sombras chinescas son un juego popular y un arte que consiste en interponer las manos entre una fuente de luz y una pared, de manera que la posición y el movimiento de las manos proyecta sobre la pantalla sombras que representan distintos seres en movimiento.Las sombras chinescas no nacieron en China, a pesar de su nombre, sino en la isla de Java, aproximadamente unos cinco mil años antes de J.C. Concebidas originalmente como juego infantil, las sombras chinescas dieron vida al teatro de sombras. Las sombras chinescas constituyen uno de los primeros esfuerzos por materializar el ancestral afán humano de reproducir el movimiento sobre una pantalla, y en este sentido pueden concebirse como un remoto antecedente del cine.
Estuvimos viendo unos videos para apreciar como las sombras de las manos y el cuerpo se convierten en arte.
Si repasamos lo realizado hoy nos sorprende ver la de cosas que hemos realizado. Y como el verano suaviza sus temperaturas, los pingüinos están llegando a la Vega.
Tras la asamblea inicial elaboramos un juguete con nombre muy adulto, el taumótropo. También llamado, maravilla giratoria, es un juguete que reproduce el movimiento mediante dos imágenes.
Fue inventado por John Ayrton Paris en 1824. En aquella ocasión, utilizó los dibujos de un pájaro y una jaula vacía para causar la ilusión de que el pájaro estaba dentro de la jaula. El rápido giro produce que, ópticamente, y por el principio de persistencia retiniana, la ilusión de que ambas imágenes están juntas.
Y como seguidores de Verne, nos hicimos una pluma para pintar a partir de la pluma de una cigüeña y probamos nuestro ex-libris, un sello para marcar nuestras lecturas.
Seguimos flipando con G. Melies. Tendríais que ver las caras de los vernianos cuando quedan hipnotizados por las antiguas películas de este soñador. Esta mañana disfrutamos de:
En la huerta recogimos tomates, pimientos y pepinos. También plantamos escarolas.
Y limpiamos los animales, y preparamos pinchitos de fruta que disfrutamos al final de la jornada, y preparamos polos de limón, y ...
... y comenzamos a jugar con la sombra de los vernianos de septiembre.
En el diario anotamos que comienza la última reunión de la Sociedad Secreta Verniana de este verano. Un grupo de veinticinco ilusionautas de la mano de Ana y Cesar, disfrutarán de estos últimos días del verano.

Tras presentarnos, contamos que en este turno estará presente Julio Verne y otro genio francés que soñó viajes extraordinarios no con la literatura sino con los fotogramas. Un jovencito Méliès coincidió en vida con un ya anciano Verne, que inspiró varias de sus películas.
George Méliès (Paris 1861-1938), hijo de un zapatero y mago de vocación, fue el primer artista que dignificó el cine y abrió la puerta que separa la realidad de los sueños para todos los futuros creadores. Crea la Star Films, con la que produce cientos de películas. Hoy vimos dos de ellas.

Su trabajo es un maravilloso viaje a través de lo imposible, se adentró en el mundo de las hadas y de los brujos, del encantamiento, de lo asombroso y mágico, de las mil y una noches, de la aventura y los viajes, desde las profundidades del mar hasta su siempre incondicional luna.
Hoy realizamos muchos juegos destinados a aprender nuestros nombres y a sentirnos como un grupo. Movimos el mar, pusimos un volcán en erupción, viajamos al centro de la tierra o movimos la tela del globo Victoria. Con el pelele nos reímos mucho y pusimos de manifiesto su enamoramiento por nuestra pequeña Ana. Y creamos una tela de araña que fuimos capaces de mover coordinadamente.
Además de todo esto y alguna cosilla más, apareció el autómata que viaja desde el pasado a darnos la bienvenida y a traernos cuatro chapas que deberemos ganar día a día, aventura a aventura.
Y en el comedor nos visitó Paquita que se hizo muy amiga de Jose, a quien le gustan mucho los pájaros, sobre todo los polares.
Termina el turno de agosto y los vernianos abandonan este trocito de Vega para vivir aventuras en otros rincones.
Es como la lectura. Las novels de Verne nos irán llevando hacia otros libros, otros autores a quienes nos acercaremos con la misma curiosidad, que nos descubrirán mundos distintos pero igual de fascinantes.
Nos despedimos con el dulzor de las moras en los labios, con las novelas de verne en las manos, compartiendo hasta la comida y demostrando nuestros talentos.
Que tengais un verano de novela, gracias ser protagonistas de este viaje extraordinario ..
... y olvidate de la preocupación.
Vernianos de Agosto from
Cesar Elvira Peña on
Vimeo.
En el diario de la sociedad verniana anotamos que ha aparecido una nota firmada por J. Verne que condicionará el transcurso de los últimos días.
Otros acontecimientos a destacar: han venido dos amigos nuevos, Jose y Miriam, conseguimos amaestrar a los pollos del corral que hacen acrobacias con los domadores de gallinaceas, nacen tortugas de nuestras manos y los conejos no han perdido aún la paciencia.
Como queremos seguir conociendo las pasiones de este novelista, nos fijamos en su amor por los barcos y el mar, tan presentes en sus novelas. Hemos realizado un simpatico barco con su capitán Hatteras a bordo.
Las aventuras del capitan Hatteras es una novela de Verne que narra la historia del capitán inglés Hatteras, que embarca a un grupo de valientes en el Forward (o sea, Adelante),
un avanzado barco de vela y vapor construido especialmente para la
expedición, con el objetivo de ser los primeros en llegar a las tierras
ignotas del Polo Norte. En el nombre de este barco es donde mejor se sintetiza el "espíritu Verne", o al menos
el de sus héroes siempre tan activos.
Amiens, 1895. Julio Verne a sus sesentisiete años se encuentra sentado apaciblemente en su residencia, y con un gesto melancólico exclama ante una periodista: «Soy un devoto del mar, y yo no puedo imaginar nada más ideal que la vida de un marinero». Estas palabras reflejan su gran pasión por aquel mar que formaría parte de su vida desde su infancia, pues su familia materna perteneció a una distinguida casta de armadores de barcos del puerto de Nantes, su ciudad natal.
Baste recordar también sus palabras en boca del capitán Nemo, su más famoso personaje: «¡El mar lo es todo! Su aliento es puro y sano. Es el inmenso desierto en el que el hombre nunca está solo, pues siente estremecerse la vida en torno suyo. El mar es el vehículo de una sobrenatural y prodigiosa existencia; es movimiento y amor; es el infinito viviente.»
El juego es nuestro compañero de viaje en esta aventura veraniega. Debería serlo a lo largo de toda nuestra vida. Dotados de nuestro pasaporte damos la vuelta al mundo montados en el juego.
Phileas Fogg, un rico caballero inglés obsesionado por la puntualidad y la exactitud, realizó una apuesta donde pone en juego la mitad de su fortuna. Acompañado por Passepartout, su fiel y versátil mayordomo francés, se va de Londres para dar comienzo a una increíble carrera contra reloj: dispone de 80 días para dar una vuelta al mundo ya sea por aire, por mar o por tierra.

Y así pasan por París, Suez, Bombay, Hong Kong, Yokohama, San Francisco y Nueva York. En cada una de esos lugares sellamos nuestro pasaporte después de realizar un juego de esas tierras lejanas y cercanas al tiempo.

Y nosotros, igual que en la novela, también tenemos nuestra pareja peculiar e inseparable, nuestro Fogg y Passepartout. Tan pronto se ponen a torear a Catalina como reposan en la rama de un árbol como leopardos.
Un beso para Juanpartout y Pablogg.