viernes, 17 de julio de 2026

Alcinoo y juegos del viaje de Odiseo.

En las asambleas leemos las historias y vemos los fantásticos dibujos de las libretas viajeras. Y comentamos las fotografías que algunos aqueos y aqueas han traído de sus particulares odiseas. 

Este viernes lo dedicamos en Veguítaca a juegos relacionados con el increíble viaje de Odiseo, una aventura ante la cual es imposible no alucinar. 

Como alucinamos cuando sale Alcinoo. ¡Qué porte! ¡Qué prestancia! ¡Qué oratoria!

En la Odisea, Alcínoo es el rey de los feacios en la isla de Esqueria. Es famoso por brindar hospitalidad a Odiseo tras su naufragio, escucharlo relatar sus aventuras y finalmente proporcionarle una tripulación y una nave rápida para que el héroe pudiera regresar a Ítaca.

El monarca acogió al náufrago después de que su hija, la princesa Nausícaa, lo encontrara en la costa y lo llevara al palacio. En agradecimiento, Odiseo narra gran parte de sus viajes (desde la caída de Troya hasta la isla de Ogigia) en los famosos banquetes celebrados en la corte de Alcínoo. Y luego este rey organizó unos juegos atléticos en su honor. Nos invita a participar en estos juegos, en esta ocasión dedicados a las aventuras de Odiseo. 

Viajamos a la isla de los cíclopes donde intentamos atinarle en el ojo a Polifemo y hacemos de lestrigones lanzando pelotas para hundir a la flota de los griegos. 

En la isla delas sirenas intentamos navegar sin escuchar el cascabel de sus voces y soplamos con la fuerza del dios Eolo. 

El la isla de los lotófagos jugamos con un mémori divino para no perder la memoria y Circe nos convierte en animales haciendo gala de sus poderes propios de una gran hechicera. 

Tras la merienda recordamos que el apoyo de Alcinoo a Odiseo enfureció al dios Poseidón, quien en represalia terminó convirtiendo la nave de los feacios en piedra a la vista de todos. Y nos sometemos a su furia. Poseidón nos condena a un buen remojón. 

Jugamos con el agua de los barreños, danzamos bajo la espuma y buscamos el garfio del malhumorado dios de los mares.

Y nos vamos a casa tras gritar nuestro lema basado en una máxima de los aqueos y aqueas: Fortis Fortuna Adiuvates, la suerte ayuda a los audaces. Se lo dedicamos a la España, a la roja. 

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