martes, 28 de junio de 2022

El jardín de las flores vivas y el sonajero de Tweedledum y Tweedledee

Recorremos sin orden ni sentido las hojas de los cuentos de Alicia, y de ese modo os narraremos las actividades que estamos realizando cada uno de nuestros días gloriciosos en los que nos sobra muchosidad. 

En las asambleas iniciales realizamos tres tareas que os contamos. Una de ellas es leer los sueños que los niños describen con letras e imágenes en las Libretas del Espejo. Muy divertido, pero si se las pasamos a un psiquiatra seguro que nos diagnostica chaladura nocturna. Que de eso se trata. 

Luego colgamos en el árbol de la merienda del Sombrerero, la Liebre de Marzo y el Lirón las tazas que habéis traído, muchas de ellas locamente tuneadas. Frutos curiosos los de este peral. 

Y metemos en nuestro baúl de las Curiosidades de la Reina Alicia los objetos que nos habéis prestado. Mucha imaginación compartida entre grandes y pequeños. Todos estos tesoros que nos recuerdan capítulos de Alicia los estamos fotografiando para nuestro particular museo: teteras, conejos, sombreros, bebedizos, pastelitos con las letras cómeme, una abanico, cartas... Realmente espectacular. 

Os queremos dar las gracias a los padres y madres por seguirnos el rollo. ¿No será que los adultos, al recordar historias supuestamente para niños, están adquiriendo también la belleza de la locura inocente y bien tripulada?

Uno de los grupos hoy visitó el Jardín de las Flores Vivas. Es ese lugar donde llega Alicia, tras salir de la Casa del Espejo y atravesar un laberinto imposible. El jardín donde las flores, un tanto impertinentes, hablan con ella y donde se encuentra, al ir en dirección contraria, con una ficha del ajedrez, la reina roja. 

Tras dar un paseo por esta huerta, donde estamos dejando que algunas verduras como el brócoli, la lombarda, las escarolas o el apio den flores, nos pusimos a trabajar. 

Recogimos patatas que, dan un aire al desequilibrado Humpty Dumpty. Y también sacamos los ajos de la tierra. 

Aprendemos algunos acertijos sobre las verduras, que en el mundo de Alicia abundan (no las verduras, sino las adivinanzas). "En el campo me crié adornada de bonitos lazos y quien llora por mi me hace pedazos". "Tiene cabeza y no pies; tiene dientes y no muerde".

Por otro lado, recogemos tila de nuestro tilo. Y tiene su punto descordelado: la tila tranquiliza pero al caer del árbol de vueltas y vueltas alocadamente. Vivamos cada cual nuestras contradicciones con alegría. 

Tras la merienda os contamos que realizamos un sonajero con tubo corrugado. ¿Qué tiene que ver con Alicia? Pues vayamos al capítulo donde Tararí y Tarará (Tweedledum y Tweedledee) la lían por un asunto tan trivial como un sonajero viejo y roto. Menos mal que pusieron los piés en polvorosa cuando apareció el cuervo. Por cierto, ¿en que se parece un cuervo a un escritorio?

Como nuestros locatis tienen bastante imaginación, el tubo antes de sonajero es sonrisa, trompeta y ojo de cerradura por la que asomarse. 


Y mañana a seguir corriendo tras nuestro particular conejo rubio. 

lunes, 27 de junio de 2022

Primera caída en la madriguera bajo el seto.

Comienza la escuela de verano en el Aula Rural, atravesamos por primera vez el espejo, nos metemos en la madriguera del conejo blanco. 

Alicia en la Vega de las Maravillas, un entretenimiento de verano entre las hojas de las fantasías de Lewis Carroll, "Alicia en el País de las Maravillas" y "A Través del Espejo y lo que Alicia Encontró Allí"

En este primer turno cortito de junio dejamos pasar solo a los niños y niñas que hayan perdido la cabeza, que estén como una chota. Y resulta que pasan todos y todas; la falta de cordura tal como la entendemos los adultos es propia de la fantasiosa infancia. 

Hoy nos organizamos un poco y hacemos los tres grupos: los conejos blancos, los sombrereros locos y los gatos sonrientes. 

Colocamos nuestras cosas y seleccionamos los materiales a los que daremos una nueva vida; y es que aquí estamos locos por reutilizar. Y hacemos algunos juegos para conocernos (el espejo y como seria si fuese otra persona)

Conocemos los espacios donde nos convertiremos en personajes de los cuentos de Alicia. Y es que el aula rural se ha convertido en un paisaje imaginado por Carroll. 

Y de repente, aparece El Sombrerero Loco a darnos la bienvenida, o algo parecido por que no hay quien le entienda. Cuando parece que dice algo con lógica se interrumpe para preguntarnos en que se parece un cuervo a un escritorio, o para decirnos que está pensando en palabras que empiezan por M. 

A cada rato recita versos incomprensibles: "Borboteaban. Los viscoleantes toves rijando por la solea..." O se pone a canturrear "Brilla, brilla sin parar..." Nos anima a tener mucha muchedad en este día gloricioso....

Jugamos con una capa de colores en la que revolotean sombreros y pelotas de colores que representan pelotas de colores. 

Y tras hacernos unas fotos con el, desaparece diciendo: ¡Por mis barbas y mis bigotes...qué tarde es! Pensamos que esa frase se la ha plagiado al conejo blanco. 

Luego, Moha, Adrí y Elena nos cuentan lo que haremos cada día: La oveja y su madeja, El Jardín de las flores vivas, Los Juegos de la Casa de los Espejos y los talleres del Cerdo que estornuda, de la falsa Tortuga y de la Oruga. ¡Madre mía, que locura! 

Tras la merienda, realizamos tres actividades.

Por un lado un marcapáginas de Alicia cuyo cuello crece y crece como nuestra imaginación cuando nos animamos con la lectura. 

Una chapa del medallón dorado del gato de Cheshire que aparece en la contraportada de las primeras ediciones de "Alicia en el País de las Maravillas" y que será nuestro emblema (entre simpático y enigmático). Además realizamos un laberinto en el que se nos invita a perdernos sin perder la sonrisa.

Además, jugamos a la danza de las sillas pero con tazas y teteras, simulando la merienda loca donde comparten el té la Liebre de marzo, el Lirón y el Sombrerero. Quien pierde se hace una foto con un sombrero junto a nuestro gran libro El Mundo Alicia. 



Ya solo resta repartir las libretas viajeras (La Libreta del Espejo) y despedirse felicitándonos el no cumpleaños.