El Aula Rural se convierte en Veguítaca un lugar hospitalario donde, con ingenio, viviremos el viaje de Odiseo.
martes, 21 de julio de 2026
Manzanas de oro, Lemonopita griega, Pati y Paola
Esta mañana comenzamos festejando el cumple de una de las personas que hacen posible esta aventura, nuestra compañera Paola. Feliz cumpleaños. Gracias por los pasteles que has traído.
Uno de los grupos se marcha tempranito de excursión hasta nuestros frutales. Paseamos a Jara, nuestra veterana cabra y recogemos manzanas.
Nos imaginamos que vamos en busca de unas manzanas de oro capaces de otorgar la inmortalidad. Imitamos una de las hazañas de Heracles capaz de engañar a Atlas para conseguir su propósito. Estas manzanas estaban guardadas en un jardín en el fin del mundo, custodiadas por las ninfas Hespérides y un dragón de cien cabezas llamado Ladón.
Cuando regresamos, nos acercamos a la huerta de Laertes, el padre de Ulises. Recogemos calabacines, tomates, berenjenas, pepinos y pimientos.
También entramos en el corral de Eumeo, el porquerizo fiel de Odiseo. Y allí conocemos mejor a los animales que lo habitan.
La cabra, los conejos, los patos, el ganso y las gallinas. Sara trepa hasta el ponedero para recoger los huevos.
Tras la merienda uno de los grupos, en el "Taller de Penélope", nos relajamos viendo una película: "Pati y la furia de Poseidón". Como en los buenos cines, tenemos cartel, entrada y palomitas.
La vida transcurre en paz en Yolcos, una hermosa y próspera ciudad portuaria de la antigua Grecia, cuando la población se ve amenazada por la ira de Poseidón. Una ratoncita y el gato que la adoptó ayudarán sin darse cuenta al viejo Jason y sus Argonautas en su plan para salvar la ciudad. Pero la operación les llevará a enfrentarse a las criaturas más peligrosas de la mitología.
Otro de los grupos, en el taller de "La Cocina de Euriclea", aprende una nueva receta griega. Elaboramos un rico dulce, la lemonopita. Es una tarta de yogurt y limón sin necesidad de horno.
Mezclamos un kilo de yogurt griego natural con un par de cucharadas de leche condensada, una cucharada de miel y un par de sobres de azúcar vainillada. También añadimos el zumo de dos limones.
Trituramos galletas integrales y rallamos un poco de cáscara de limón. En unos vasitos vamos poniendo capas de galleta y de la crema que hemos preparado. Al final espolvoreamos un poco de ralladura de limón.
Aunque está más rico refrigerado, nos lo zampamos recién hecho para que el calor no lo eche a perder.
Antes de esta elaboración, pelamos y troceamos las manzanas recogidas por la mañana. Las echamos en la olla con un poco de agua, canela y azúcar moreno (por cada kilo de manzana ponemos un cuarto de kilo de azúcar). La mermelada que así vamos ha elaborar, la envasaremos dentro de unos días.
Comer manzanas no dan la inmortalidad, pero nos garantizan una vida muy saludable.
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