
Pero comencemos por la asamblea con la que iniciamos todas las jornadas. Después de contar que vamos hacer a lo largo de la mañana, estuvimos viendo nuestras libretas viajeras: "Los otros inventos de Leonardo" y "Las mil caras de la Mona Lisa". Os las mostramos. Mucho arte e ingenio.

Leímos las sugerencias del buzón, una antigua caja de herramientas de Leonardo; algunas eran complejas como la de realizar un viaje a la Luna y otras factibles, como oganizar una gymkana con juegos de orientación. Y en general todas están llenas de buenos propósitos y faltas de ortografía (demuestran cierta desorientación lingüística o que estában de viaje a la luna). Carmen y Manuel trajeron a su hamster ruso para enseñárnoslo.


Los Artistas estuvieron el la huerta. Cogimos maíz y disfrutamos desentrañando sus misterios.


Mientras los Inventores limpiaron y dieron de comer a los animales, a los que los pequeños también llevaron las hojas que recubren las mazorcas una vez peladas.


Mientras tanto, los Naturalistas realizaron un "pop-up" del cuadro de la "Ultima Cena". Es una pintura mural realizada por leonardo con unos cuarenta años. Se encuentra en la pared sobre la que se pintó originariamente, en el refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie, en Milán (Italia). La pintura fue elaborada para su mecenas, el duque Ludovico Sforza de Milán.

La técnica experimentada por Da Vinci dio malos resultados y la pintura pronto empezó a resquebrajarse. Sufrió otros muchos desaguisados, incluso abrieron una puerta que rompió parte del cuadro.
Y terminamos tomándonos el batido, muy exitoso fresquito y con espumilla, y sufriendo un vendaval muy extraño que hizo que muchas cosas volasen, incluso la razón de algunos de los presentes. Y es que el viento trastorna a grandes y chicos.
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